Déficit golpea a bomberos y deja al descubierto crisis en su sistema de financiamiento
Altamente preocupante es la marcha económica del Cuerpo de Bomberos de Chillán. La entidad atraviesa por una situación económica negativa y desalentadora.
Así lo demostró –con cifras y ejemplos didácticos- el superintendente de la unidad rectora local del bomberismo, Eduardo Vargas, en su discurso aniversario durante la sesión solemne de conmemoración de los 128 años de la entidad que se realizó anoche en el Cuartel General de Bomberos.
SUMIDO EN EL DÉFICIT.
El superintendente, señaló anoche que el Cuerpo de Bomberos de Chillán, como otras instituciones afines del territorio nacional, navega en un mar de dificultad económica.
El déficit económico con que cerró el ejercicio del año 2007, es determinante y, es casi seguro que se replicará este año.
El presupuesto con que se cumplió la labor de auxilio y apoyo a la comunidad durante el año pasado superó los $115.838.114, cifra que se logró reunir con el aporte fiscal de $37.355.768 en que se incluyen, además, los 5 millones de pesos que como subvención entrega la Municipalidad de Chillán y, los $78.482.346 que debió generar la propia institución bomberil con su colecta pública, la rifa anual, aportes directos de algunos privados y otras actividades económicas. El 70% de este presupuesto se logró con el trabajo de sus voluntarios y una escasa respuesta solidaria de la comunidad.
FALTA APOYO FRANCO Y DECIDIDO.
Sobre la situación financiera de Bomberos, Vargas, señaló a LA DISCUSIÓN, que las necesidades económicas no existirían sin “la respuesta solidaria de la comunidad en favor de nuestras necesidades”.
Junto con destacar que se hace vital y necesario un cambio de actitud de parte de los chillanejos “para que se metan la mano al bolsillo”, indicó que Casa Rabié “es una de las pocas iniciativas privadas que nos entrega, metódicamente su aporte anual y los dineros que logra recaudar a través de los vueltos que sus clientes dejan en nuestro favor, situación que agradecemos y valoramos como una respuesta ejemplar al trabajo y sacrificio que significa el bomberismo voluntario”.
PRIORIZAR NECESIDADES.
Para el superintendente Eduardo Vargas, las necesidades inmediatas del Cuerpo de Bomberos de Chillán, apunta a brindar, primero seguridad a sus voluntarios para cumplir su trabajo y, luego dotar a la institución de los elementos técnicos adecuados para la realización de sus labores y por último la capacitación técnicoprofesional de sus efectivos.
“En lo relativo al nivel profesional y a la dotación de elementos técnicos de trabajo hemos podido demostrar que, gracias a los esfuerzos y logros hemos alcanzado un buen nivel, pero, estamos débiles en cuanto a la protección de nuestro personal, debido a los costos del equipamiento de protección personal del bombero, tomando en cuenta la categoría de la emergencia”.
Explicó que “vestir” a un bombero, es una “cosa cara”, señalando que -por ejemplo-, una tenida para incendios estructurales, tiene un valor de 2.184.000 pesos; una tenida para incendios forestales bordea los $550.000 y, la tenida para trabajos en emergencias de derrames químicos, supera los $2.460.000.
“Estos valores nos limita a contar con “brigadas” y no con todo el personal dotado de la implementación que se necesita”, apuntó.
Fuente: Diario La Discusión
Altamente preocupante es la marcha económica del Cuerpo de Bomberos de Chillán. La entidad atraviesa por una situación económica negativa y desalentadora.
Así lo demostró –con cifras y ejemplos didácticos- el superintendente de la unidad rectora local del bomberismo, Eduardo Vargas, en su discurso aniversario durante la sesión solemne de conmemoración de los 128 años de la entidad que se realizó anoche en el Cuartel General de Bomberos.
SUMIDO EN EL DÉFICIT.
El superintendente, señaló anoche que el Cuerpo de Bomberos de Chillán, como otras instituciones afines del territorio nacional, navega en un mar de dificultad económica.
El déficit económico con que cerró el ejercicio del año 2007, es determinante y, es casi seguro que se replicará este año.
El presupuesto con que se cumplió la labor de auxilio y apoyo a la comunidad durante el año pasado superó los $115.838.114, cifra que se logró reunir con el aporte fiscal de $37.355.768 en que se incluyen, además, los 5 millones de pesos que como subvención entrega la Municipalidad de Chillán y, los $78.482.346 que debió generar la propia institución bomberil con su colecta pública, la rifa anual, aportes directos de algunos privados y otras actividades económicas. El 70% de este presupuesto se logró con el trabajo de sus voluntarios y una escasa respuesta solidaria de la comunidad.
FALTA APOYO FRANCO Y DECIDIDO.
Sobre la situación financiera de Bomberos, Vargas, señaló a LA DISCUSIÓN, que las necesidades económicas no existirían sin “la respuesta solidaria de la comunidad en favor de nuestras necesidades”.
Junto con destacar que se hace vital y necesario un cambio de actitud de parte de los chillanejos “para que se metan la mano al bolsillo”, indicó que Casa Rabié “es una de las pocas iniciativas privadas que nos entrega, metódicamente su aporte anual y los dineros que logra recaudar a través de los vueltos que sus clientes dejan en nuestro favor, situación que agradecemos y valoramos como una respuesta ejemplar al trabajo y sacrificio que significa el bomberismo voluntario”.
PRIORIZAR NECESIDADES.
Para el superintendente Eduardo Vargas, las necesidades inmediatas del Cuerpo de Bomberos de Chillán, apunta a brindar, primero seguridad a sus voluntarios para cumplir su trabajo y, luego dotar a la institución de los elementos técnicos adecuados para la realización de sus labores y por último la capacitación técnicoprofesional de sus efectivos.
“En lo relativo al nivel profesional y a la dotación de elementos técnicos de trabajo hemos podido demostrar que, gracias a los esfuerzos y logros hemos alcanzado un buen nivel, pero, estamos débiles en cuanto a la protección de nuestro personal, debido a los costos del equipamiento de protección personal del bombero, tomando en cuenta la categoría de la emergencia”.
Explicó que “vestir” a un bombero, es una “cosa cara”, señalando que -por ejemplo-, una tenida para incendios estructurales, tiene un valor de 2.184.000 pesos; una tenida para incendios forestales bordea los $550.000 y, la tenida para trabajos en emergencias de derrames químicos, supera los $2.460.000.
“Estos valores nos limita a contar con “brigadas” y no con todo el personal dotado de la implementación que se necesita”, apuntó.
Fuente: Diario La Discusión